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Bajo un ambiente tensionado llegó Valencia Basket al duelo ante FC Bayern de Múnich a su propia Fonteta, que no dudó en mostrar disconformidad con el momento que vive su equipo desde que el propio speaker pronunciara el nombre de Jaume Ponsarnau. Con los pitos al técnico taronja comenzó un duelo que cambiaría el sonido de viento por los aplausos gracias a un parcial inicial de 9-2.

Los alemanes, obsesionados en buscar a Greg Monroe, apenas podían generar preocupación. Solo Petteri Koponen parecía estar inspirado y, con dos triples, dio un respiro para meter a su equipo en el partido. Con el finlandés en el banquillo y con un ritmo lento, Valencia Basket mantenía su ventaja buscando balones para Mike Tobey y visitando la línea de tiros libres (20-14).

El partido, pesado y falto de chispa, se animaba con los cambios. Con Monroe, ahora sí, produciendo, el Bayern seguía recortando distancias hasta ponerse por delante. Un tapón espectacular del exNBA lo convirtió Maodo Lo en un triple que ponía el +1 para los alemanes. Pero, al igual que el primer cuarto, Valencia Basket se quitó los nervios con otro parcial de 15-4 gracias a la inspiración de Marinkovic, que se iría hasta los 13 puntos en la primera parte (39-29).

La historia se repetiría en la segunda parte. Un parcial de 0-7 con los puntos de Vladimir Lucic fue contestado por otro de 10-0 con 5 puntos de Guillem Vives. Ahora era el conjunto local quien respondía a los golpes del rival gracias a la confianza del trabajo bien hecho en los primeros 20 minutos. Y para muestra, las complicadas entradas a canasta que firmaron Vives y Brock Motum. El australiano sería el protagonista de los últimos minutos del cuarto, con 8 puntos de manera consecutiva. El partido pintaba de naranja (59-47).

Tan bien le estaban yendo las cosas a Valencia Basket que hasta el fallo de un mate de Bojan Dubljevic se convertiría en un 2+1. El balón, escupido por el aro, acabaría entrando evidenciando que hoy la suerte sí estaba del lado local. Y por si fuera poco, un triple de Quino Colom a falta de 8 minutos le daba la máxima diferencia a Valencia Basket (+15). La victoria, sentenciada. Los últimos minutos sirvieron para que Colom sacara su magia a pasear y para que tanto el equipo como Ponsarnau tomaran aire y ganaran confianza de cara a los tres próximos partidos que se jugarán en la Fonteta (82-56).

El primer examen, aprobado. Por primera vez en toda la temporada, Valencia Basket se sintió cómodo sobre la pista haciendo lo que se presupone que sabe hacer: defender y correr. El proyecto de Ponsarnau sigue caminando entre match balls superados. El próximo, el domingo ante Casademont Zaragoza.

Fuente: Marca.C. Martinez